Sal 2018-02-06T01:48:59+00:00

La sal de la Tierra dio nombre a esta isla caboverdiana. Poco más hay aquí que sal; la sal que aquí fijó los primeros esclavos. Una de las más pequeñas islas del archipiélago, el paisaje llega a ser desoladora, estéril y la guía de Lonely Planet comienza con la sugerencia “Skip Sal ​​if you can”. Claramente una exageración, ya que la isla de la Sal, aunque árida, tiene decenas de buenas razones para recibir una visita. La mayoría de ellas, son playas. Esto es lo que atrae a los miles de turistas que visitan la Sal a lo largo del año. La Sal es un destino para los amantes de la playa, del mar, de las inmersiones, de las terrazas, de los bares por la noche, de los resorts. La Sal no es Cabo Verde, pero la Sal también es Cabo Verde.

Aquellos que aquí vienen en busca de descanso y playa quedarán agradablemente sorprendidos. La Sal tiene todo para que pasen bellos días, aprovechando el mar, observando a los pescadores, con una amplia gama de restaurantes, cafés y bares. Hay pequeños paseos para conocer la isla y actividades deportivas para hacer en la playa. Quien viene a la Sal buscando el alma caboverdiana, atrapará una desilusión. Esta será la isla donde tendrá más dificultades para encontrarla. Pero esa es la belleza de Cabo Verde, cada isla tiene su encanto, y la isla de la Sal tiene también sus encantos. Aquí es donde están, probablemente, las playas más hermosas del archipiélago.

Los habitantes de la Sal dicen que aprendieron a vivir con lo que la isla les da: sal, sol, arena y viento. Y en realidad aprendieron, hicieron la Sal en una de las islas con más oportunidades de empleo y en 30 años la población se cuadruplicó.